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Blogparade: las 10 cosas que, muy probablemente, no echaré de menos

¿Os acordáis del Blogparade de hace unos meses, donde contábamos las cosas que echaríamos menos de Alemania si nos fuéramos? Bueno, pues aquí llega la parte II, lo que no echaremos de menos.

Me ha costado escribir esta lista, no creáis, porque yo quería que fueran 13 puntos (cada uno lleva las supersticiones a su manera), pero sólo me han salido 10 y después de mucho pensar. Y es que a estas alturas no es ningún secreto que a mí de Munich me encanta hasta el clima.

En fin, he aquí mi lista, y por las dudas, que nadie se me ofenda por favor, ya conté las 13 cosas que echaría de menos, y como siempre digo, si de esta experiencia nos llevamos lo mejor de los dos países, triunfamos seguro.

Reflexiones y paisajes invernales

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Llevo siglos sin pasar por aquí, no por falta de ganas, si no por falta de tiempo. Y no es que sea precisamente la mujer más ocupada del mundo, pero no sé qué pasa entre septiembre y las Navidades, que parece como si la tierra girase más rápido y los días durasen menos. El caso es que entre unas cosas y otras nos hemos plantado a finales de enero y ya ni vienen a cuento ni las felicitaciones ni los propósitos de año nuevo. Porque además, en mi caso, nada como pregonar un propósito a los cuatro vientos para no cumplirlos.

Improvisando que es gerundio: el solsticio de verano y Mindelheim

Mindelheim

Tras un inesperado cambio de planes, este domingo nos encontramos con que, no sólo hacía buen día, sino que no teníamos nada que hacer... El sábado nos habíamos acostado bastante tarde. Fuimos celebrar el solsticio de verano a Ehrwald (Austria), que en realidad estaba previsto para la semana pasada.

Por suerte para nosotros, (el sábado pasado no habríamos podido ir), lo tuvieron que retrasar una semana por la lluvia. Según salíamos de casa, a eso de las 18h, empezó a llover. Por el camino, lo que al principio eran unas gotas, se convirtieron en un aguacero. Y mientras, nosotros nos preguntábamos si merecería la pena hacerse 100 kms para ver unas fogatas bajo la lluvia. Debíamos tener ganas de aventura, así que hicimos nuestra la frase de "ya puestos..." y seguimos adelante.

Cuatro días en Berlín

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A Berlín le teníamos ganas desde hace tiempo. Más que nada porque mi cuñado lleva unos añitos ya viviendo allí, y por unas cosas o por otras (pero esta vez no por dejadez!) no habíamos podido poner fecha para hacerle una visita. La idea era ir sin niños, ya sabíamos que en Berlín hay mucho que ver (y hacer), pero al final no sólo fuimos con niños, sino también con amigos (buenos amigos, que ahora lo son aún más, porque la convivencia es lo que tiene, o acabas a palos o te une aún más) y sobre todo, con muchas ganas de achuchar al "cuñao" y ponernos al día convenientemente.

Donde fueres... haz lo que vieres: alemanizándonos

Quien me iba a decir a mí, antes de llegar a Alemania...

... Que me terminaría pareciendo normal comer a las 12h y cenar a las 19h... (o a las 16h, si tienes la suerte de que te invite un alemán. Aunque en cuanto aterrizo en España esto se me olvida).

... Que se me saltarían las lágrimas de emoción al ver una pescadería "de verdad"... (a mí, que siempre he sido más de carne que de pescado).

La ruta de los cuentos de hadas... fin del viaje

En la mañana del cuarto día los viajeros de nuestra historia amanecieron en la torre de Rapunzel. La noche anterior fueron convenientemente agasajados por sus hospitalarios anfitriones: champagne y dulces en la habitación, una cena de lujo... los más pequeños incluso disfrutaron de la película de Disney mientras sus padres descansaban se turnaban para no dejarles solos... Esto hizo que llegaran tarde a la cena, pero no importó, de nuevo el restaurante del castillo estuvo a la altura de las expectativas, y estos huéspedes disfrutaron de una cena digna de reyes...

Trendelburg

La ruta de los cuentos de hadas... y 3

Llegamos al ecuador del viaje. Lo habíamos dejado en la fortaleza de La Bella Durmiente, ¿recordáis?, donde nuestros amigos llegaron bien entrada la noche. Disfrutaron de una copiosa cena durante en el afamado restaurante del castillo, y se fueron a dormir para recargar pilas. Había sido un día muy largo y todavía les quedaba mucho viaje por delante...

Día-3

La ruta de los cuentos de Hadas, Capítulo 2

Cuando nuestros viajeros se despertaron en el pueblecito de Alsfeld y miraron por la ventana, creyeron que estaban en la casa de la mismísima Caperucita Roja, ya que al parecer los Grimm se inspiraron en el traje típico de esta zona para escribir este cuento.

Después de disfrutar de un copioso desayuno en la acogedora posada, y de charlar un rato con el posadero, se dispusieron a explorar sus callejuelas de cuento... Aviso: si tenéis que hacer algo, dejadlo para luego. Poneos cómodos, tomaos un café si eso, y tened paciencia, porque vienen muchas, pero muchas fotos...

Alsfeld
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Érase una vez... la ruta de los cuentos de hadas (Primera parte)

Érase una vez una familia española que se fue a vivir a Alemania. Les gustaba viajar, probar cosas nuevas y, por qué no decirlo, las historias de príncipes y princesas y los cuentos de hadas. El padre trabajaba mucho durante el día y cuando llegaba a casa por la noche leía cuentos a sus hijos. La madre, cuando no estaba haciendo fotos o editándolas en el ordenador, se ocupaba con cariño de los niños (hacía muchas más cosas, pero no es cuestión de listarlas aquí!).

Los fines de semana hacían excursiones para conocer los alrededores de su nuevo país, pero casi siempre se quedaban en Baviera, que era donde vivían. Así que un día decidieron que era hora de ampliar fronteras y correr aventuras: hicieron las maletas y se embarcaron en un viaje mágico donde los haya, la Ruta de los Cuentos de Hadas, un camino sorprendentemente poco conocido, que recorre todos los pueblos donde nacieron, vivieron y se inspiraron los hermanos Grimm.

Su primera parada fue Steinau, ciudad donde los Grimm pasaron su infancia. Se pasearon por sus casitas medievales, visitaron el primero de varios castillos de cuento (como no podía ser de otra manera), la casa donde los Grimm pasaron su juventud (hoy convertida en museo) e incluso tuvieron tiempo de ver una representación de La Cenicienta en su pequeño teatro de marionetas.

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Steinau

Actividades educativas: buscando fósiles en Solnhofen

Resulta que a hora y media de Munich (aproximadamente), en Solnhofen (Eichstatt) está uno de los yacimientos paleontológicos más importantes del mundo en cuanto a concentración de fósiles. Se han encontrado muchísimos fósiles, muy bien conservados, algunos incluso de medusas y otros organismos que no suelen fosilizar, y también se descubrió un esqueleto completo de un Archaeopteryx (eslabón evolutivo entre los reptiles y aves).

El museo es interesantísimo, pero para los niños hay más: en el propio museo puedes alquilar pico y martillo e ir a la cantera (a unos 4 kms), a buscar fósiles tú mismo. Evidentemente, no encontramos ni amonitas ni ningún otro tipo de bicho, pero si nos llevamos a casa unos fósiles de plantas muy bonitos:

Buscando fósiles


Aquí sí hay playa

Dicen "los de Munich" que el lago de Starnberg es la playa de Munich. Y no andan desencaminados. Lo que no saben (o igual sí, no se lo he preguntado) es que cuando suben las temperaturas y esto se llena de "turistas", los de Starnberg salimos despendolados a otros lagos menos concurridos.

Este año el calor se ha hecho esperar, y hasta hace un par de fines de semana no pudimos ponernos a remojo como es debido, a pesar de que "sólo" estábamos a unos 26 o 27 grados (lejos de esos 40 y pico que hay en algunas zonas de España, je je). Como os podéis imaginar, los niños lo cogieron con tremendas ganas; el año pasado a estas alturas en la piscina ya casi nos conocían, pero este año, salvo una extraña semana en la que pudimos que ir un par de días a "la playa", ni el tiempo ha acompañado, ni tampoco las circunstancias (niño con muñeca escayolada y agua no son muy compatibles).

Así que en cuanto pudimos cogimos los bártulos y nos fuimos de picnic al Wörthsee, que es uno de los cinco lagos que hay por esta zona (en realidad son unos cuantos más, pero la llaman "Fünfseenland", o región de los cinco lagos).

La mejor semana del año

(al menos hasta ahora!)

Llevo casi dos semanas para escribir esta entrada: o los días cada vez duran menos o yo me complico cada vez más, el caso es que necesitaría, calculo yo, 32 o 33 horas diarias en lugar de 24 para que me diera tiempo a todo.

Porque además esta es una entrada larga, ya os lo aviso, mejor os preparais una taza de café (o en su defecto té) y os sentais cómodamente porque hay una jartá de fotos (que me han tenido de lo más entretenida y de ahí parte del retraso).

La ingente cantidad de fotos se debe a que desde la última vez que actualicé (hace tiempo que perdí la noción del tiempo) estuvieron por aquí mis papis :) Y como además por fin es primavera (en El Corte Inglés y en Munich, en España creo que nos han adelantado y se acercan peligrosamente al verano) pudimos aprovechar para hacer un montón de cosas (y un montón de fotos) y resultó ser una semana estupenda, redonda y entrañable.

Semana de carnaval (brindando por la Amistad)

No, este post no va de disfraces ni nos vais a ver con peluca (compré un par, pero resultaron ser un fiasco. A 3€ la peluca, ya me diréis...) El título viene porque la semana de carnaval coincide con la semana blanca... y es una excusa como otra cualquiera para que los niños tengan vacaciones (conste que me gusta mucho más este sistema escolar con muchas semanas de vacaciones intercaladas en lugar de tres meses en verano del tirón).

A lo que íbamos, aquí el carnaval (Fasching) se celebra por todo lo alto y hay tradiciones curiosas, como el Weiberfastnacht, el carnaval de las mujeres (este año fue el jueves 16), que es el día que a las 11:11 las mujeres se lanzan a las calles para cortarles la corbata a los incautos que la lleven puesta (no cunda el pánico, Fernando volvió a casa con su corbata intacta... aunque sospecho que el año que viene irá de sport!). En realidad esto es típico de Colonia, en Munich el espectáculo está más bien en el Viktualienmarkt, donde las "tenderas" se disfrazan y hacen un baile el martes de carnaval.

De excursión a Augsburgo

Una de las cosas que más me gustan de vivir donde vivo es lo cerca que está de tantos sitios interesantes. Creo que ya lo había dicho en algún otro post, pero este es sin duda uno de los muchos atractivos de Munich. Tenemos "a tiro de piedra" un montón de ciudades maravillosas a las que podemos ir y volver en el día, como Augsburgo, Nuremberg, Garmisch, Heidelberg, Salzburgo, Innsbruck, etc. Y para pasar el fin de semana también hay sitios para aburrir... (Praga, Venecia, Verona, Viena... todas a menos de 5 horas en coche), así que hay que aprovechar los días con sol para hacer excursiones, que cuando llegue el crudo invierno no nos quedará otra que asar castañas en la chimenea o aprender a esquiar (no, toadavía no sabemos esquiar, pero esperamos solucionarlo este invierno!)



Augsburgo

Frases célebres, preguntas y algunas fotos

Diálogo entre Gonzalo y Rodrigo:

   R.- ¡¡Una pilila de vaca!! (no recuerdo exactamente qué era lo que pensaba que era
         una pilila de vaca)

   G.- Rodrigo, ¡¡las vacas no tienen pilila!!

   R.- Qué pasa, ¿qué son todas chicas!?!?!?"


Gonzalo, mientras atravesábamos algún pueblo típico:
   "Mamá, ¿por qué todas las casas alemanas tienen grafittis de Dios?" (se refería a los
    trampantojos, claro)


Rodrigo, de camino al cole:
   "Altalo Mami" (el volumen de la radio, si para ponerlo más bajo es "bájalo", para
   ponerlo más alto, lógicamente, es "általo")



En Neuschwanstein, el Castillo de Blancanieves:

   Gonzalo: "Noooo Mami, el castillo de Blancanieves no, nosotros somos chicos, ¡¡no nos gustan las cosas cursis!!"

   Rodrigo, subiendo a Neuschwanstein, (sabéis que hay dos castillos, Neuschwanstein
   y Hohenschwangau, del cual tengo que decir que pasamos olímpicamente):
   "¡¡¡Halaaaaa, el amarillo mola!!! Y el blanco... ¡Es un poco guay!"

Gonzalo, por la calle, al cruzarnos con una mujer con ¿chador?:
   "Mira, ¡¡¡un ninja!!!" (aclaración: está obsesionado con los ninjas desde que hace dos
   años leyó un libro de guerreros...)

Gonzalo, una tarde cualquiera:
   "¿Por qué cuando comes picante te salen mocos líquidos?" (alguien tiene la
    respuesta?)

El primer día de cole, Gonzalo:
   "¡Tenia razón Papá, el cole es súper mega guay!" (dudo mucho que su padre
   utilizara las mismas palabras, pero bueno...)

Y aquí os dejo con unas fotos de Füssen, el pueblo de al lado de Neuschwanstein, donde nos tomamos un delicioso helado y descubrimos unos dulces con forma de bola de nieve (lástima que la la pastelería estaba cerrada!)

Retro bike

Fachadas de Füssen

Making faces

Díptico Füssen

El castillo de Blancanieves

Este fin de semana estuvimos en Neuschwanstein, alias, "el castillo de Blancanieves", de obligada visita. Cometí el error de decirselo a los niños, (lo de Blancanieves), así que mucha ilusión por ir no tenían... "mami, es que a nosotros no nos gustan las cosas cursis!".

A ellos no sé, pero a mí desde luego la visita me encantó, (sospecho que también a Olivia, que vio a hombros el castillo, y a Rodrigo, que dijo que el castillo era "un poco guay") y eso que nos recorrimos todas las carreteras nacionales tanto a la ida como a la vuelta, porque el GPS se hizo un lío...

Comimos (muy bien) típica comida bávara (Hirschbraten y Schnitzel, para los entendidos -obviamente los nombres me los han soplado-) disfrutando de las vistas:

Vistas