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Blogparade: las 10 cosas que, muy probablemente, no echaré de menos

¿Os acordáis del Blogparade de hace unos meses, donde contábamos las cosas que echaríamos menos de Alemania si nos fuéramos? Bueno, pues aquí llega la parte II, lo que no echaremos de menos.

Me ha costado escribir esta lista, no creáis, porque yo quería que fueran 13 puntos (cada uno lleva las supersticiones a su manera), pero sólo me han salido 10 y después de mucho pensar. Y es que a estas alturas no es ningún secreto que a mí de Munich me encanta hasta el clima.

En fin, he aquí mi lista, y por las dudas, que nadie se me ofenda por favor, ya conté las 13 cosas que echaría de menos, y como siempre digo, si de esta experiencia nos llevamos lo mejor de los dos países, triunfamos seguro.

13 cosas que he aprendido de los alemanes

O más bien, que estoy aprendiendo... o que debería aprender. Y por supuesto, aparte del idioma, que creo que nunca dominaré del todo.

13 cosas

Porque vaya por delante que, aunque los alemanes tienen sus cositas (que ya trataremos en la correspondiente entrada, si me atrevo), podemos aprender mucho de ellos. A saber:

Curiosidades: el "Fahrradführerschein", o carnet de bici

Como ya dejé caer hace unos meses en esta entrada, a mí lo del carnet de conducir no se me dio especialmente bien en su día. A pesar de ser una niña de sobresaliente, el examen teórico se me atascó (el práctico también, pero menos) y desde entonces arrastro un pequeño trauma al respecto.

Y ese trauma es extensivo al examen de acceso a cualquier vehículo, llámese barco, avión o... bicicleta! Vamos, que difícilmente me veréis conduciendo un helicóptero. Igual si hubiera nacido en Alemania esta historia se hubiera resuelto mucho antes, sin traumas ni tensiones, porque resulta que los niños alemanes, a la tierna edad de 10 años (es decir, en cuarto de primaria), tienen que sacarse sí o sí el Fahrradführerschein.

¿¿¿Y eso qué es???

Pues el carnet de bicicleta, ni más ni menos.

Las clases las imparten dos policías, que van al colegio durante varios días (5, más o menos). Hay teoría y práctica. Les enseñan las señales de tráfico, las reglas de preferencia, como "poner el intermitente", por donde se puede ir y no ir, y demás reglas aplicables a la conducción en bicicleta, como que es obligatorio llevar casco o que si cruzas la calle tienes que bajarte de la bici.

Para las clases prácticas pintan un circuito en el patio del cole y ensayan lo que les han explicado en las teóricas, mientras los policías les miran y les corrigen los fallos. Y finalmente tienen el temido (por mí, no por ellos) examen teórico (tipo test, formato oficial) y un día después, el práctico. En el curso de Gonzalo no suspendió nadie, así que no sé qué pasa en esos casos. Según G, no pasa nada, lo vuelves a repetir hasta que apruebes, pero no estamos muy seguros. El caso es que yo no le vi para nada estresado con el tema, al contrario.

¿Resultado? Ahora se sabe las señales mejor que yo tan bien como yo, sabe cuando tiene preferencia y cuando no, tiene claro por donde debe circular; incluso como peatón va mucho más seguro. Y lo que nos faltaba (aunque era previsible) se ha convertido en un pequeño policía que nos saca los colores cada vez que hacemos algo mal... Por supuesto, tiene un carnet de bici propiamente dicho y puede legalmente ir al cole y por la calle en bicicleta sin ir acompañado por un adulto, que es de lo que se trataba.

Gonzalo, posando entusiasmado con su bici nueva. Cuando crezca la heredaré yo. 

Además, el día después del examen práctico se podían llevar la bicicleta al cole (las bicicletas con las que practicaron los días previos las traían los policías-instructores, "Mamá, es que venían con un camión!") para pasar una especie de ITV. Después de comprobar que tiene reflectores, luces delante y detrás, timbre y todos los accesorios obligatorios para una conducción segura, les pegan una pegatina y la bicicleta ya está homologada. Si no, no la pueden usar para ir al colegio.

Bike

Yo de esto saco muchas conclusiones. Habrá quien piense que son los alemanes son muy cuadriculados o que los niños son muy pequeños... Pero para mí es una muestra más de lo ordenados y disciplinados que son, de como hacer las cosas bien, desde el principio. Con 10 años los niños ya tienen un cierto grado de autonomía que no les viene nada mal, y prácticamente sin esfuerzo por su parte, porque desde luego Gonzalo no se ha agobiado lo más mínimo con el tema. Lo bueno es que ahora quiere ir a todas partes en bici, faltaría más, y yo le entiendo, porque ¿quién no se ofreció voluntario para hacer todo tipo de recados nada más sacarse el carnet de conducir? ¡Habrá que aprovechar mientras dure! Y seguro que cuando llegue el momento de sacarse el carnet de conducir, le resultará mucho más fácil que a mí.

EDITO para añadir que, para más inri, esto es absolutamente gratuito. El único dinero que hay que gastarse es el de la bici nueva para el niño (pero eso es voluntario, claro!)

Mis hijos cenan con agua mineral

Mineral CON gas, que aquí se llama MineralwasserLos adultos no, claro. Y Olivia, de momento, tampoco ha caído rendida a los encantos del gas.

Los domingos desayunan Apfelschorle (zumo rebajado con agua con gas) (cuando les dejo) y Krapfen de mermelada (parecidos a las berlinesas, pero con rellenos variados) o Brezen con mantequilla.

Su plato favorito es el Wienerschnitzel (el filete empanado de toda la vida, pero al estilo vienés, que suena mejor), preferiblemente mit Pommes (o sea, con patatas fritas). Y lo riegan con Spezi, una refrescante bebida consistente en cola mezclada con naranjada que se puede comprar hecha. Sin comentarios.

Donde fueres... haz lo que vieres: alemanizándonos

Quien me iba a decir a mí, antes de llegar a Alemania...

... Que me terminaría pareciendo normal comer a las 12h y cenar a las 19h... (o a las 16h, si tienes la suerte de que te invite un alemán. Aunque en cuanto aterrizo en España esto se me olvida).

... Que se me saltarían las lágrimas de emoción al ver una pescadería "de verdad"... (a mí, que siempre he sido más de carne que de pescado).

Lo que me gusta y lo que no

Después de tres semanas en Alemania, hay tres cosas que no me terminan de convencer de vivir aquí, a saber (no necesariamente por este orden):
- Los insectos: moscas, mosquitos, arañas... ¡están por todas partes! Supongo que es lo que tiene vivir casi-en-el-campo, pero, aunque nunca pensé que lo diría, te acostumbras (las ventanas cerradas ayudan).
- La cal del agua: es increible, tenemos un filtro de agua instalado en el grifo de la cocina; el filtro en cuestión tiene a su vez un filtro específico para la cal que en condiciones normales dura unos cuatro meses... pues bien, lo cambié nada más llegar (es decir, el 17 de agosto) y ya está naranja!!! (vamos, que no nos dura ni un mes!)
- Esto casi me da vergüenza contarlo... pero ahí va. El sistema de basuras, ¡¡¡no lo entiendo!!! Aquí se recicla todo, así que un día pasa el señor de los envases, otro día pasa el de la basura orgánica, otro día el de la basura "verde" (restos de poda, etc.) y otro día el papel. Para empezar, las bolsitas amarillas de los envases no se encuentran en el súper, sino que hay que ir específicamente al punto verde a por ellas (menos mal que nuestros encantadores vecinos nos proporcionaron desinteresadamente unas cuantas, porque ¡aún no sabemos donde está el punto verde!). Lo peor no es eso. Lo peor, es que aquí el camión de la basura no pasa todos los días... ni si quiera un día sí y otro no. Puede estar una semana entera sin pasar. De hecho, según el calendario (tenemos un calendario anual donde está todo detallado), la frecuencia de cada camión suele ser de... (tratatachannnnn) ¡dos semanas! ¡¡¡dos semanas sin recoger la basura!!! (en verano, gracias a dios, tienen el detalle de pasar una vez por semana). Nuestos cubos de la basura se guardan en una especie de compartimento a la salida del garage y la verdad es que no se ven bichos revoloteando alrededor (deben estar todos dentro poniéndose las botas), ni tampoco hay olores, pero... ¡lo llevo fatal! Claro, así va el país, se deben ahorrar un pastón en gasolina, mantenimiento de los camiones, sueldos de los barrenderos... incluso bolsas de plástico, ¡¡¡las dichosas bolsas amarillas hay que aprovecharlas al máximo!!!

Otro tema curioso es el de los horarios... pero de eso hablaremos otro día.

En cambio y para compensar, hay otras cosas que me encantan de vivir aquí:

- Hay cientos de miles de tipos de pan, casi todos (creo) integrales, de trigo, de centeno, de cebada, de varios cereales, con semillas, sin semillas, incluso de patata... Desde que hemos llegado sólo he repetido una vez, y los que me conocen saben lo que me gusta desayunar mi pancito integral...
- La gente es muy civilizada, por ejemplo, dejas el cubo de la basura fuera una semana porque te vas de vacaciones (recordad que aquí se toman su tiempo con lo de la basura) y a la vuelta sigue ahí. También se ven bicicletas sin candado por la calle, no roban, no hacen grafittis... Una de las cosas más sorprendentes que he visto últimamente ha sido esto:


Un puesto de calabazas a pie de carretera... de autoservicio!




- En todas partes venden comida ecológica, incluso carne, pollo, huevos... en España encontraba leche y yogures, pero lo demás era más complicado. Eso sí, la compra está cara. Y curiosamente (¿curiosamente?) la mayor parte de la fruta ecológica que he visto en el súper es... española, como no.
- Tenemos jardín. Con fresas silvestres y moras. ¡Y un mini bosque al final!
- Vivimos a 5 minutos de un lago que parece el mar (me encantaría ir al amanecer a hacer fotos, pero me puede la pereza).
- Los yogures, si quieres, los venden por litros. Y los arándanos y las grosellas en cestas de medio kilo. Tengo que aprender a hacer tarta de arándanos. ¿Alguien tiene una buena receta?
- Hay un montón de cosas que hacer y sitios que ver, con y sin niños, es increible lo bonita que es esta zona, incluso me agobia, ¿nos dará tiempo a verlo todo?

Y cambiando de tercio, para terminar os dejo con Olivia -acompañada de su inseparable "Guau" experimentando con la leche en vaso. Lamentablemente no tengo más fotos del fin de semana porque en un descuido imperdonable (no volverá a pasar) dejé la tarjeta de memoria en la ranura del ordenador y cuando volví ya no estaba. Casualmente Olivia había estado por allí, a saber qué hizo con la dichosa tarjeta...

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By guisatus at 2011-09-06

Starnberg

Hoy os contaré un poquito más sobre el sitio en el que vivimos. Starnberg está a unos 29 kms de Munich y está situado al borde del Starnberger See, un lago precioso, bastante grande, con los Alpes al fondo (casualmente es donde murió ahogado el rey Ludwig II). Arquitectónicamente hablando no es ninguna maravilla, aunque el hecho de estar al borde de un lago lo hace un sitio casi idílico para vivir. Darse un paseo por el camino que bordea el lago es sencillamente maravilloso, por lo menos ahora que el tiempo lo permite.

En verano esto se llena de "turistas" de Munich que vienen a refrescarse en el lago, hay varias playas alrededor y también se pueden alquilar barcos a motor (lo de motor es un decir porque van a dos o tres por hora). Una auténtica gozada, porque aquí, cuando hace calor, hace calor!







Próximamente intentaré subir más fotos de Olivia... que sé que lo estáis deseando!! Pero es que la muy rejodía cada vez que me ve con la cámara quiere ser ella la que saque la foto!! Lo quiere hacer todo ella, como los mayores: comer sola (no se le da mal), vestirse sola (no tiene ni idea), incluso me pide que la siente en el w.c., aunque luego no "sale" nada (mi gozo en un pozo)... así que tendré que ingeniármelas para hacerle fotos sin que se dé cuenta (apunto: pedir un teleobjetivo para Reyes) (es broma, ya tengo uno. Pero es lento enfocando!)

Bueno, va, una foto de los tres:



¡Y aquí lo dejo por hoy!