Crónica de un reencuentro

Los padres (español uno, argentino el otro) se conocieron desde hace más de 25 años, en Viena.

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Una tarde en... Trieste

Trieste

Hace mucho que no publico una entrada de viajes (vaaale, hace mucho que no publico, punto!) y la verdad es que tengo unas cuantas en el tintero, así que vamos con Trieste, bellísima ciudad italiana al norte del Adriático, con mucha historia y preciosos monumentos, que visitamos hace ya casi un año, a la vuelta de nuestro viaje por Istria.

De como tuvimos perro... y un pequeño flashback

Nunca olvidaré aquel sábado, hará unos 31 o 32 años, cuando mis padres nos dejaron a mi hermana y a mí en casa de mi abuela materna y se fueron a La Vaguada con mis abuelos paternos, que por aquél entonces vivían en Badajoz y habían venido de visita.


Matachel

La colección (una entrada muy picante)

Nos gusta el picante. No a todos por igual, pero hasta Olivia empieza a hacer sus primeros pinitos con los chiles. El marido es adicto y su primogénito ha salido a él. A Rodrigo le costó un poco más, pero ahí va. Y a mí me empezó a gustar hace relativamente poco, en un viaje a México con amigos, ¡adaptarse o morir!

He aquí pues, mi particular homenaje a nuestra colección de picantes, que está en constante crecimiento y evolución:

La colección / The collection

Reflexiones y paisajes invernales

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Llevo siglos sin pasar por aquí, no por falta de ganas, si no por falta de tiempo. Y no es que sea precisamente la mujer más ocupada del mundo, pero no sé qué pasa entre septiembre y las Navidades, que parece como si la tierra girase más rápido y los días durasen menos. El caso es que entre unas cosas y otras nos hemos plantado a finales de enero y ya ni vienen a cuento ni las felicitaciones ni los propósitos de año nuevo. Porque además, en mi caso, nada como pregonar un propósito a los cuatro vientos para no cumplirlos.

Cuarentañera: por fin, las G R A C I A S, con mayúsculas

Soy de las que no les disgusta cumplir años. Aparento menos de los que tengo, y aunque cuando me pedían el carnet en las discotecas me sentaba como un tiro, ahora obviamente... ¡me encanta!

Sin embargo, los 40 me daban reparo.

Y el día que los cumplí, ya desde bien temprano, como que me cayeron estupendamente. No sé si es que me había pasado los días previos vaciando el trastero (y quitándome varios pesos de encima) o que realmente los 40 son fantásticos, el caso es que me sentaron de maravilla, mucho mejor que los 30.

Oda a Cádiz y al veraneo

MYEDD

Porque aunque no hace ni tres semanas que volvimos de vacaciones, parece que hace una eternidad cuando disfrutábamos del dolce far niente en las playas de Cádiz (aunque lo de far niente sea un decir, porque con niños ya se sabe... )

Y es que en esta familia no se conciben las vacaciones de verano sin nuestras dos o tres semanas de playa, en las que la máxima preocupación es si alguien se habrá acordado de comprar hielos para el tinto de verano. Nos conformamos con poco. Lo que viene siendo el veraneo propiamente dicho, el de toda la vida, vaya, el de mi infancia, ese en el que te quitas el reloj el día que llegas y te lo vuelves a poner el que te marchas. Sin wifi, sin móvil, sin televisión... que televisión hay, pero ¿quien la necesita, con estas vistas y con esta compañía?
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