Feliz Navidad

Deprisa y corriendo, entre maletas, ropa por planchar y demás ingratas tareas domésticas, no podía dejar de pasar por aquí para desearos a todos unas felices fiestas y un 2015 lleno de cosas buenas.

La sesión de fotos no salió como esperaba, pero esta vez no fue por falta de colaboración. Nos reimos bastante y yo aprendí una lección: mejor sin prisas, y mejor... ¡de uno en uno! Al menos le di buen uso al confeti que se me olvidó usar en el cumpleaños de Olivia (y también a la aspiradora nueva).

Merry Christmas

Merry Christmas

Merry Christmas

Merry Christmas!

¡Hasta el año que viene!

Cuatro días en Berlín

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A Berlín le teníamos ganas desde hace tiempo. Más que nada porque mi cuñado lleva unos añitos ya viviendo allí, y por unas cosas o por otras (pero esta vez no por dejadez!) no habíamos podido poner fecha para hacerle una visita. La idea era ir sin niños, ya sabíamos que en Berlín hay mucho que ver (y hacer), pero al final no sólo fuimos con niños, sino también con amigos (buenos amigos, que ahora lo son aún más, porque la convivencia es lo que tiene, o acabas a palos o te une aún más) y sobre todo, con muchas ganas de achuchar al "cuñao" y ponernos al día convenientemente.

Olivia cumple 5

Pues sí, mi princesita cumplió 5 años, y lo celebramos por todo lo alto con mucho rosa, mucha azúcar, una piñata y varias hadas reposteras que disfrutaron de lo lindo poniendo la casa patas arriba...

Oli's birthday

Oli's birthday

Oli's birthday

Oli's birthday

Oli's birthday

Oli's birthday

Oli's birthday

Oli's birthday

Oli's birthday

Con la ayuda de San Pinterest y un poco de imaginación, la fiesta fue un éxito. Y hasta aquí puedo leer ;)

En casa de herrero...

... cuchillo de palo, o eso dicen. En mi caso, desde luego, no puede ser más cierto, no ya porque las fotos que hay colgadas por la casa necesiten una actualización urgente (que la necesitan), si no porque la única foto que tengo tenía de los cinco es la del carnet de familia numerosa, y esa mejor no enseñarla.

Hasta hace unos días. Porque en septiembre, aprovechando que Maridín iba a estar unos días en septiembre en Madrid con nosotros (él normalmente se toma las 3 semanas de vacaciones de rigor y luego se vuelve solo y resignado a Alemania a ganarse el pan nuestro de cada día) aprovechamos para hacernos una sesión familiar con Gosia y Fernando. A la hora de elegir fotógraf@ no tuve muchas dudas, porque aunque obviamente conozco a unos cuantos y la mayoría, además, son amigos, Gosia, como ya conté aquí, es mi maestra, así que no podía pedírselo a nadie más.

No fue un trabajo fácil: tres niños de mal humor (por turnos, para complicarlo un poquito más), un marido resignado (que lo dio todo, eso sí) y una madre más acostumbrada a estar detrás de la cámara que delante... No era precisamente la situación ideal para una sesión de fotos profesional, pero incluso en esas condiciones nos dieron un maravilloso paseo por el Madrid de los Austrias (¡no me imagino un escenario mejor!), aguantaron estoicamente los sucesivos turnos de mala leche infantil y encima nos invitaron a un vermut en su casa. ¿Se puede pedir más?

Aquí van algunas de mis fotos preferidas de la sesión (aunque hay muchas más), con permiso de Gosia y Fernando.

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Díptico
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Gosia y Fernando, ¡¡OS QUEREMOS!! Y ahora me voy a buscar una buena imprenta, que es la única excusa que me queda...

Munich - Cadiz (o como tener jet lag viajando de Alemania a España)

Si los niños terminan el colegio tal que un miércoles,
ese sábado cogéis un avión y os plantáis en Madrid
y un par de días después en alguna playa de Cádiz (en nuestro caso, concretamente, el Puerto de Santa María)...

Jump!

Curiosidades: el "Fahrradführerschein", o carnet de bici

Como ya dejé caer hace unos meses en esta entrada, a mí lo del carnet de conducir no se me dio especialmente bien en su día. A pesar de ser una niña de sobresaliente, el examen teórico se me atascó (el práctico también, pero menos) y desde entonces arrastro un pequeño trauma al respecto.

Y ese trauma es extensivo al examen de acceso a cualquier vehículo, llámese barco, avión o... bicicleta! Vamos, que difícilmente me veréis conduciendo un helicóptero. Igual si hubiera nacido en Alemania esta historia se hubiera resuelto mucho antes, sin traumas ni tensiones, porque resulta que los niños alemanes, a la tierna edad de 10 años (es decir, en cuarto de primaria), tienen que sacarse sí o sí el Fahrradführerschein.

¿¿¿Y eso qué es???

Pues el carnet de bicicleta, ni más ni menos.

Las clases las imparten dos policías, que van al colegio durante varios días (5, más o menos). Hay teoría y práctica. Les enseñan las señales de tráfico, las reglas de preferencia, como "poner el intermitente", por donde se puede ir y no ir, y demás reglas aplicables a la conducción en bicicleta, como que es obligatorio llevar casco o que si cruzas la calle tienes que bajarte de la bici.

Para las clases prácticas pintan un circuito en el patio del cole y ensayan lo que les han explicado en las teóricas, mientras los policías les miran y les corrigen los fallos. Y finalmente tienen el temido (por mí, no por ellos) examen teórico (tipo test, formato oficial) y un día después, el práctico. En el curso de Gonzalo no suspendió nadie, así que no sé qué pasa en esos casos. Según G, no pasa nada, lo vuelves a repetir hasta que apruebes, pero no estamos muy seguros. El caso es que yo no le vi para nada estresado con el tema, al contrario.

¿Resultado? Ahora se sabe las señales mejor que yo tan bien como yo, sabe cuando tiene preferencia y cuando no, tiene claro por donde debe circular; incluso como peatón va mucho más seguro. Y lo que nos faltaba (aunque era previsible) se ha convertido en un pequeño policía que nos saca los colores cada vez que hacemos algo mal... Por supuesto, tiene un carnet de bici propiamente dicho y puede legalmente ir al cole y por la calle en bicicleta sin ir acompañado por un adulto, que es de lo que se trataba.

Bike
Gonzalo, posando entusiasmado con su bici nueva. Cuando crezca la heredaré yo. 

Además, el día después del examen práctico se podían llevar la bicicleta al cole (las bicicletas con las que practicaron los días previos las traían los policías-instructores, "Mamá, es que venían con un camión!") para pasar una especie de ITV. Después de comprobar que tiene reflectores, luces delante y detrás, timbre y todos los accesorios obligatorios para una conducción segura, les pegan una pegatina y la bicicleta ya está homologada. Si no, no la pueden usar para ir al colegio.

Bike

Yo de esto saco muchas conclusiones. Habrá quien piense que son los alemanes son muy cuadriculados o que los niños son muy pequeños... Pero para mí es una muestra más de lo ordenados y disciplinados que son, de como hacer las cosas bien, desde el principio. Con 10 años los niños ya tienen un cierto grado de autonomía que no les viene nada mal, y prácticamente sin esfuerzo por su parte, porque desde luego Gonzalo no se ha agobiado lo más mínimo con el tema. Lo bueno es que ahora quiere ir a todas partes en bici, faltaría más, y yo le entiendo, porque ¿quién no se ofreció voluntario para hacer todo tipo de recados nada más sacarse el carnet de conducir? ¡Habrá que aprovechar mientras dure! Y seguro que cuando llegue el momento de sacarse el carnet de conducir, le resultará mucho más fácil que a mí.

EDITO para añadir que, para más inri, esto es absolutamente gratuito. El único dinero que hay que gastarse es el de la bici nueva para el niño (pero eso es voluntario, claro!)

Un día en Praga

Los que me siguen en Instagram ya sabrán que allá por finales del mes de mayo (madre mía, qué lejos parece, y no hace tanto!) maridín y yo nos hicimos una escapada de amantes (que, como dice mi amiga Karla, suena mucho mejor que de novios) aprovechando que los abuelos estaban de visita. La verdad es que pensaba hablar de ese viaje en otro momento, porque el tiempo (tema recurrente en este blog), no nos fue muy propicio y como que no pegaba en pleno mes de julio publicar fotos con cielos nublados y paraguas (al menos en el hemisferio norte). Pero por otra parte aquí en Munich lleva una semana lloviendo ininterrumpidamente y yo me he planteado seriamente volver a encender la calefacción (si no lo he hecho aún es porque la esperanza es lo último que se pierde: a lo mejor mañana sale el sol!).

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El caso es que, frío o no, he pensado que mejor publico ya las fotos de Praga, que no quiero que me pase como con las de Venecia, que al final salieron casi un año después...

La idea era pasar el fin de semana en la Bohemia Checa, pero ya que estábamos, cómo no parar en Praga, aunque fuera solo una noche, para poder aprovechar para pegarnos un buen madrugón (esta vez me acompañaron) y disfrutar del puente de Carlos en exclusiva. Quienes hayan estado en Praga sabrán lo que puede ser caminar por este puente en hora punta... no tiene nada que ver. Si en cualquier sitio merece la pena madrugar, aquí, más (y eso que como estaba nublado no pudimos disfrutar del amanecer, eso ya habría sido para nota!):

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Luego empezó a llegar más gente: monjas, turistas madrugadores, e incluso un par de parejas de novios chinos que se presentaron vestidos de occidentales para hacerse fotos en el puente. Aunque ya era tarde: nosotros llegamos primero!!!

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Después de recargar pilas en un Starbucks (que era lo único abierto a esas horas), ya que estábamos subimos al castillo. A todo esto, todavía no debían ser ni las 8...

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Nos dimos una vuelta por el centro, comimos tranquilamente, nos subimos a la Torre del Reloj, nos mojamos bajo la lluvia... La verdad es que Praga no puedo hacer muchas recomendaciones, simplemente pasear por la ciudad ya es maravilloso, aunque llueva. La Torre del Reloj, el cementerio judío (esta vez no fuimos porque ya habíamos estado antes), la plaza de Wenceslao, el puente de Carlos (¡bien temprano!), sus callejuelas, el castillo... La he visto bajo el sol y bajo la lluvia, ahora solo me queda verla nevada.

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Como sólo estuvimos unas horas, no tuvimos tiempo de probar muchos restaurantes. Pero habíamos hecho los deberes y encontramos un par de sitios que se pueden recomendar. Comer en la República Checa es muy barato (al menos comparado con Alemania y con España), así que nos dimos el gustazo de buscar buenos restaurantes, un poco alejados del circuito turístico, eso sí, porque la comida checa no se caracteriza precisamente por ser exquisita y sofisticada... aunque se puede comer muy rico si se sabe buscar bien:

Restaurante Coda, Trziste 9 - 420 225 334 761 (al otro lado del Puente de Carlos): caro carísimo para lo que es Praga... pero no tanto comparado con Madrid o Munich. Nosotros tomamos el menú degustación, que no recuerdo cuanto nos costó, pero no nos pareció nada excesivo. Por desgracia el tiempo no nos permitió comer en la terraza, desde donde las vistas, dicen, son espectaculares.
Restaurante U Kroka, Vratislavova 12 - +420 775 905 022: lamentablemente llegamos demasiado tarde y la cocina estaba cerrada (ya nos habían avisado), pero las críticas eran muy buenas y las vistas prometían. Sólo lo pongo aquí por si alguien va y me quiere contar qué tal!

Mis hijos cenan con agua mineral

Mineral CON gas, que aquí se llama MineralwasserLos adultos no, claro. Y Olivia, de momento, tampoco ha caído rendida a los encantos del gas.

Los domingos desayunan Apfelschorle (zumo rebajado con agua con gas) (cuando les dejo) y Krapfen de mermelada (parecidos a las berlinesas, pero con rellenos variados) o Brezen con mantequilla.

Su plato favorito es el Wienerschnitzel (el filete empanado de toda la vida, pero al estilo vienés, que suena mejor), preferiblemente mit Pommes (o sea, con patatas fritas). Y lo riegan con Spezi, una refrescante bebida consistente en cola mezclada con naranjada que se puede comprar hecha. Sin comentarios.

Si son las dos esto es Liechtenstein: de Munich al Lago Como

Pues sí, resulta que para ir de Munich al Lago Como, en Italia, hay que pasar por Suiza, Liechtenstein y Austria. Además de Alemania e Italia, claro! El viaje es maravilloso, aunque se hace un pelín pesado por los más de 100 kms de carretera nacional a través de los Alpes suizos. Carretera de montaña, con nieve (poca) incluso en junio, unas vistas espectaculares y unas curvas... como decirlo... indescriptibles...

Baviera es uno de los Bundesländer donde más tarde llegan las vacaciones de verano (31 de julio), así que, (digo yo que para compensar), en mitad de junio nos dan dos semanitas de vacaciones, a cuenta de Pentecostés, que saben a gloria, porque además en el resto del mundo aún no es temporada alta, con lo que ello implica en cuanto a niveles de gente, precios y atascos.

El primer año ni nos enteramos de que había vacaciones, así que no nos dio tiempo a planear nada en condiciones. El año pasado pasamos unos días en Italia, como conté aquí. Y este año nos hemos alemanizado del todo y nos hemos ido una semanita al Lago Como (esto de alemanizarnos del todo lo digo porque creo que no conozco a ningún alemán que se haya quedado en casa estos días).

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Litel Pipol cumple un año

¡Estamos de celebración! Esta semana Litel Pipol cumple 1 año. 27+1 fotógrafos, 52 semanas, montones de momentos especiales... y chorros de buen rollo entre nosotros. Para celebrarlo, hemos preparado una entrada muuy especial, que podéis ver aquí.

Además, me estreno con el vídeo y he preparado un resumen de mi año con Litel Pipol. Debo estar madurando, porque ni en sueños pensé que tendría esta capacidad de previsión! O quizás ha sido la buena energía de Litel Pipol ;)


Litel Pipol cumple 1 año from Ana G.R. on Vimeo.

Si no funciona el enlace, podéis pinchar aquí.

Pero esto no acaba aquí, también hay un video conmemorativo con los Litel Pipol en acción que nadie se puede perder:


HAPPY litel pipol from Rebeca on Vimeo.

Y lo que queda aún, porque seguiremos publicando fotos de nuestros Litel Pipol todas las semanas durante el tiempo que haga falta. Así que no dejéis de visitarnos los miércoles en nuestro blog!

Un paseo por Gijón

Yo tengo algo con Asturias. Quizás es que mis abuelos maternos eran asturianos (aunque no puedo decir precisamente que lo haya "mamado", mi abuela no era nada "ejerciente" y yo realmente no he conocido Asturias hasta después de casada), que me van los sitios verdes o que soy más de montaña que de playa (menos en verano!)... Me vuelvo loca con un buen pote asturiano y con el queso de Gamoneu y no me importa que llueva (aunque de todas las veces que he ido, que ya son unas cuantas, sólo ha llovido dos días... y muchas noches). Igual por eso soy feliz en Alemania, quien sabe! El caso es que desde que nos trasladamos no habíamos tenido la oportunidad de volver unos días a la tierrina y este año aproveché las vacaciones de Semana Santa para volver con los niños, que aunque el paisaje bávaro es parecido, en el fondo no tiene nada que ver.

Esta vez, como tantas otras, nos pasamos por Gijón, donde después de probar el helado de cabrales, comimos con Kiko e Isabel, que ya son casi como de la familia, y nos dimos un buen paseo con ellos:
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Marzo, Abril y Venecia

La última vez que pasé por aquí acababan de terminar las vacaciones de invierno, llovía de vez en cuando y llevábamos botas y jersey. Ahora estamos a las puertas de las vacaciones de Semana Santa, por la ventana entra el sol, los árboles empiezan a florecer y yo hoy no me he puesto calcetines. El caso es que marzo pasó volando, y abril lleva el mismo camino... En realidad he estado ocupada: a finales de marzo, gracias a la recomendación de una amiga profesora, me invitaron al MIS (Munich International School) a impartir unos workshops de fotografía a varias clases. Era mi primera experiencia con niños (aparte de los míos!) y aunque nerviosa no iba (para lo que soy yo, ¿será que estoy madurando?) salí feliz, me resultó muy gratificante hablar de lo que más me gusta y ver tantas caras de interés entre niños de edades muy variopintas...

Además, la semana pasada retomé los cursos presenciales de iniciación a la fotografía que ya empecé a impartir a finales del año pasado. Creo que no lo había comentado aquí, pero en vista de la insistencia de varias de mis amigas, hace unos meses organicé un grupo para enseñarles a usar sus cámaras réflex (y muchas cosas más!) y... ¡resultó genial! Por lo menos desde mi punto de vista. En realidad tendrían que opinar ellas, claro, pero el feedback fue positivo y yo estoy muy contenta.

Donde fueres... haz lo que vieres: alemanizándonos

Quien me iba a decir a mí, antes de llegar a Alemania...

... Que me terminaría pareciendo normal comer a las 12h y cenar a las 19h... (o a las 16h, si tienes la suerte de que te invite un alemán. Aunque en cuanto aterrizo en España esto se me olvida).

... Que se me saltarían las lágrimas de emoción al ver una pescadería "de verdad"... (a mí, que siempre he sido más de carne que de pescado).

La ruta de los cuentos de hadas... fin del viaje

En la mañana del cuarto día los viajeros de nuestra historia amanecieron en la torre de Rapunzel. La noche anterior fueron convenientemente agasajados por sus hospitalarios anfitriones: champagne y dulces en la habitación, una cena de lujo... los más pequeños incluso disfrutaron de la película de Disney mientras sus padres descansaban se turnaban para no dejarles solos... Esto hizo que llegaran tarde a la cena, pero no importó, de nuevo el restaurante del castillo estuvo a la altura de las expectativas, y estos huéspedes disfrutaron de una cena digna de reyes...

Trendelburg

La ruta de los cuentos de hadas... y 3

Llegamos al ecuador del viaje. Lo habíamos dejado en la fortaleza de La Bella Durmiente, ¿recordáis?, donde nuestros amigos llegaron bien entrada la noche. Disfrutaron de una copiosa cena durante en el afamado restaurante del castillo, y se fueron a dormir para recargar pilas. Había sido un día muy largo y todavía les quedaba mucho viaje por delante...

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Mamá orgullosa

A pesar de este invierno tan raro que estamos teniendo (con más nieve en España que por aquí), mi niña se ha puesto los esquíes por primera vez y encima le ha encantado. La frase para el recuerdo: "Mamá, es que yo no quiero estar en la alfombra mágica, ¡yo quiero esquiar!".

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La ruta de los cuentos de Hadas, Capítulo 2

Cuando nuestros viajeros se despertaron en el pueblecito de Alsfeld y miraron por la ventana, creyeron que estaban en la casa de la mismísima Caperucita Roja, ya que al parecer los Grimm se inspiraron en el traje típico de esta zona para escribir este cuento.

Después de disfrutar de un copioso desayuno en la acogedora posada, y de charlar un rato con el posadero, se dispusieron a explorar sus callejuelas de cuento... Aviso: si tenéis que hacer algo, dejadlo para luego. Poneos cómodos, tomaos un café si eso, y tened paciencia, porque vienen muchas, pero muchas fotos...

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Érase una vez... la ruta de los cuentos de hadas (Primera parte)

Érase una vez una familia española que se fue a vivir a Alemania. Les gustaba viajar, probar cosas nuevas y, por qué no decirlo, las historias de príncipes y princesas y los cuentos de hadas. El padre trabajaba mucho durante el día y cuando llegaba a casa por la noche leía cuentos a sus hijos. La madre, cuando no estaba haciendo fotos o editándolas en el ordenador, se ocupaba con cariño de los niños (hacía muchas más cosas, pero no es cuestión de listarlas aquí!).

Los fines de semana hacían excursiones para conocer los alrededores de su nuevo país, pero casi siempre se quedaban en Baviera, que era donde vivían. Así que un día decidieron que era hora de ampliar fronteras y correr aventuras: hicieron las maletas y se embarcaron en un viaje mágico donde los haya, la Ruta de los Cuentos de Hadas, un camino sorprendentemente poco conocido, que recorre todos los pueblos donde nacieron, vivieron y se inspiraron los hermanos Grimm.

Su primera parada fue Steinau, ciudad donde los Grimm pasaron su infancia. Se pasearon por sus casitas medievales, visitaron el primero de varios castillos de cuento (como no podía ser de otra manera), la casa donde los Grimm pasaron su juventud (hoy convertida en museo) e incluso tuvieron tiempo de ver una representación de La Cenicienta en su pequeño teatro de marionetas.

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Steinau

Salzburgo en Navidad (y mi Lensbaby)

Sí, ya sé que la Navidad terminó hace semanas... y la verdad es que pensé en dejar esta entrada para las próximas navidades, pero pensándolo bien, tampoco es tan, tan tarde para publicar fotos navideñas, ¿no? Al fin y al cabo seguimos en enero...! Así que no diré más, sólo que si Salzburgo normalmente es apetecible, imaginaos en Navidad. La única pega que le pongo es que, vayas cuando vayas, está hasta arriba de gente.

La última vez que estuve en Salzburgo (y van tres!) mi cámara estaba en el servicio técnico y que me quedé sin hacer fotos. Esta vez me desquité y además aproveché para practicar un poco con la Lensbaby. Vamos progresando!

Salzburg

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