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Los palacios del rey loco

Hace unas semanas, en el que probablemente fue el fin de semana más primaveral del otoño (sí, primaveral, había gente bañándose al aire libre!) aprovechamos para darnos una vuelta por el lago más grande de la zona, el Chiemsee. (¡Será por lagos!)

Es tan grande que le llaman "el mar de Baviera" (80 m2 de lago, total nada!), y, como no podía ser de otra manera, en la Herreninsel o "Isla de los Caballeros" (la más grande de sus tres islas), Ludwig II, el famoso "rey loco", decidió hacerse un palacete (hay que ver lo que le debe Baviera a este hombre!). Al parecer se quedó prendado del Palacio de Versalles y quiso construir una réplica que superase a todos los palacios existentes hasta el momento (finales del s. XIX). El caso es que debido a la repentina muerte del rey (mira por donde, ahogado en extrañas circunstancias en el lago Starnberg a la altura de Berg, a unos 15 minutos en coche desde casa), el palacio nunca se llegó a terminar y nuestro querido amigo sólo pasó 10 días y 9 noches en él.


Herreninsel


Un día en... Nürnberg

Pensaba dejar esta entrada para después del verano, pero sé que hay alguien que tiene un interés especial en ver las fotos de Nürnberg... Espero que se de por aludida, gracias a ella llegué a Munich con una buena base de alemán que me fue la mar de útil para -entre otras cosas- atreverme a pedir la cuenta en los restaurantes o la carne en el súper...! Eso sí, todavía sudo cuando recuerdo la pila de deberes que nos mandaba... madre mía!! Desde entonces hasta ahora espero que mi alemán haya mejorado, aunque la verdad es que no hay día que no me tire de los pelos... (por la desesperación).

El caso es que llevábamos con la idea de ir a Nürnberg desde navidades, pero por motivos varios no pudo ser (es lo que pasa por dejar las cosas para el último fin de semana antes de las vacaciones de Navidad, te visita un virus inoportuno que te tiene en cama una semana y se fastidiaron los planes!!). Así que, aunque tenemos una cita en diciembre para ver el famoso Christkindlmarkt, la espinita nos la hemos quitado.

Nürnberg es alucinante. Los que me siguen en Instagram (@anaguisado) ya han visto un adelanto. Hablando de Instagram, hago un inciso, además de la tienda en Society6 ahora también tengo una pequeña galería en Instacanvas donde se pueden comprar lienzos de mis fotos de Instagram. He dicho.

Empezamos dando un paseo cerca del río...

Nürnberg

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¿Es materialmente imposible que sonrían los tres a la vez?¿O que uno no ponga cara de culo?

En el centro aprovechamos para darnos una vuelta por el mercado...

Nürnberg

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Hubo quien aprovechó una fuente estratégicamente colocada para refrescarse...

Nürnberg

Esta vez aprovechamos el día y nos subimos a ver las vistas (valga la redundancia) desde el castillo...

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Nos fijamos en cada detalle...

Nürnberg_5

Paramos para descansar, miramos postales e incluso nos hicimos una foto de familia... (la única que tenemos hasta la fecha de los cinco. En casa de herrero...)

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Y entonces, Nürnberg se convirtió en uno de nuestros sitios preferidos... aunque... aún nos quedan muuuchos sitios donde ir!

¡Buen fin de semana!

El puente sobre el río Inn (una entrada cortita para una ciudad pequeñita)

O lo que es lo mismo, Innsbruck.

Está a hora y media de casa y yo aún no había estado... (como en tantos otros sitios!). No es por dar envidia, pero es uno de los múltiples destinos entre los que podemos elegir para ir de excursión cualquier fin de semana y volver a merendar a a casa. Inciso: mis hijos no son nadie el fin de semana sin su peli después de comer... es lo que tiene no ver la tele entre semana. Y claro, excursión = no hay tele = caras largas = "la última y nos vamos". 

Innsbruck es un pueblito delicioso. Mucho más pequeño que Salzburgo y sin sus palacios y castillos, pero igualmente encantador... y con uno o dos turistas menos ;-)

Otro inciso: en Salzburgo ya hemos estado, pero mi cámara estaba en el servicio técnico. Aún así volveremos porque alguien nos debe un helado....!

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Lleno de preciosos rincones y rodeado de montañas...

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Olivia Innsbruck

Innsbruck

Innsbruck

... idílico...

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Está tan cerca que volveremos, seguro.

¡Feliz fin de semana!

La mejor semana del año

(al menos hasta ahora!)

Llevo casi dos semanas para escribir esta entrada: o los días cada vez duran menos o yo me complico cada vez más, el caso es que necesitaría, calculo yo, 32 o 33 horas diarias en lugar de 24 para que me diera tiempo a todo.

Porque además esta es una entrada larga, ya os lo aviso, mejor os preparais una taza de café (o en su defecto té) y os sentais cómodamente porque hay una jartá de fotos (que me han tenido de lo más entretenida y de ahí parte del retraso).

La ingente cantidad de fotos se debe a que desde la última vez que actualicé (hace tiempo que perdí la noción del tiempo) estuvieron por aquí mis papis :) Y como además por fin es primavera (en El Corte Inglés y en Munich, en España creo que nos han adelantado y se acercan peligrosamente al verano) pudimos aprovechar para hacer un montón de cosas (y un montón de fotos) y resultó ser una semana estupenda, redonda y entrañable.

Landsberg am Lech (o la segunda parte de la segunda visita)

Como contaba en el post anterior, hace unas semanas tuvimos el honor de recibir una visita muy esperada y deseada. Los abuelos paternos nos visitaron y además de hacernos compañía nos llenaron la despensa, así que les correspondimos haciéndoles un pequeño tour por la zona (es decir, aprovechamos para seguir viendo sitios nuevos).

En nuestra biblia de Munich (es decir, "la guía") aparecía un tal "Landsberg am Lech", pueblo del que nunca habíamos oido hablar pero pintaba bien, con su propio río (el Lech), callejuelas pintorescas, casitas de colores, bretzels recién hechos (¡por fin!)... Y hacia allí nos dirigimos. Una excursión cómoda, a unos escasos 50 kms de casa; hacía niebla y frío pero eso hizo que disfrutáramos más de la comida -por lo menos yo-. Fue la ocasión perfecta  para que algun@s (ejemmmm) se metieran el primer codillo entre pecho y espalda (diosmioquépedazodeplato!), aunque yo opté por el goulash de ciervo... que empieza a ser uno de mis platos preferidos. Y es que os cuento esto, no porque haya fotos del momento (que no las hay), sino porque yo ya asociaré para siempre este pueblo pintoresco con el delicioso goulash que me tomé (BBB, bueno bonito y además, barato. Espero que Fernando se acuerde del nombre del restaurante!). Y claro, al subir las fotos me he acordado... Peeero públicamente lo digo, el top 1 en goulash de ciervo no lo hacen aquí precisamente...

Y llegados a este punto, os dejo con Landsberg!

Landsberg

Winter's here

Los patinetes... ¡que no falten!

Landsberg

Landsberg
(no está torcida, es que era una cuesta!)

Landsberg

Y la ansiada foto de familia... al editarla me di cuenta de que yo no era la única missing! Se nota el frío eh...! Quien lo diría ahora, llevamos varios días a 9º...

Landsberg, foto de familia

Y otra cosa que he confirmado es que, sí, soy rara, me gusta la niebla!

Feliz fin de semana!

Ratisbona (o la segunda visita)

Dice Fernando que al ritmo al que vamos, "la Baviera" se me va a acabar en breve. Pero yo digo que todavía hay muchas cosas que ver y también que hay que aprovechar estos días de sol tan estupendos que no deben ser tan habituales por estas fechas (cruzo los dedos... ¡ya podría estar nevando!). Más adelante, cuando hayamos terminado con Baviera (o ella con nosotros), repetiremos, pero en distinto orden.

El caso es que, hace un par de fines de semana, le tocó el turno a Regensburg (Ratisbona en español), donde llegamos muy bien acompañados... En nuestra línea, no preparamos el viaje, lo teníamos en la lista de "sitios que visitar" y poco más. Ni si quiera sabíamos que el Danubio pasa por allí!!! Ni que es Patrimonio de la Humanidad desde 2006. Ratisbona es una preciosa ciudad medieval con un casco antiguo delicioso, su propia catedral y lo mejor, unas vistas de morirse desde el Danubio.

Ratisbona

Ratisbona

Ratisbona

Over the river

En el puente intentamos foto de familia, pero entre que uno no se quería poner (manías que tienen, oye), que la otra salía con los ojos cerrados... fue imposible, un desastre, vaya.

Los niños por supuesto, con su patinete (insisto: ¡¡¡genial invento!!!) y aunque se quejaron repetidamente (ejem...) del suelo empedrado, tuvieron incluso tiempo de tomarse un heladito al volante:

Regensburg 1

Después de comer incluso nos dio tiempo a hacer un poco el ganso con las hojas:

Jugando con las hojas 1

Jugando con las hojas 2

Y hasta me dejaron bajar al río a hacer "la" foto sin protestar (¡menos mal que estaban los abuelos!):

Desde el otro lado del Danubio

En el puente

En el próximo post, la segunda parte de la segunda visita... con foto de familia incluida (alguien tenía que hacer la foto, así que, por las dudas, ya adelanto que YO no salgo!!)

En casa de Wickie el Vikingo

¿Sabíais que Wickie el Vikingo no era sueco, sino alemán? Es que pasamos por su pueblo, Wickiedorf, hace unos días. La serie de dibujos de los 70 era alemana, y la película se rodó muy cerca de aquí, en el Walchensee (¿el lago Walchen?). A tal efecto se construyó un minipoblado que se puede visitar. Así que nos sacamos una foto delante de la casa de Halvar (el padre de Wickie)

La casa de Halvar

Y también en casa de un vecino:

Wickiedorf

Antes de eso paramos por el encantador Kochelsee (¿Lago Kochel?) La bruma estaba todavía sobre el lago y la vista era espectacular (aunque me quedo con "nuestro" lago... hasta ahora para mí es insuperable), así que aprovechamos para sacarnos unas fotos de familia:

Vista del lago


Kochelsee

(aviso que es la primera vez y probablemente la última, que me saco a mí misma!!)

No hacía tanto frío como parece... es que mis hijos son unos noveleros y tenían ganas de estrenar las "bragas" y orejeras del Aldi.

Y después cogimos un teleférico y subimos a ver las vistas desde arriba:

Mirando el paisaje

No hay fotos de las vistas porque, entre nosotros, no hacen honor a la realidad. Las vistas desde arriba eran, en dos palabras, im-prezionantes. Definitivamente voy a tener que hacer un curso de fotografía de paisajes!

Comimos en una cabaña en lo alto de la montaña, hacía un día precioso así que nos quedamos en la terraza. Por supuesto, hubo momento Bretzel, aunque Olivia ya comparte:

Momento Brezel

Y finalmente nos dimos un paseíto -con siesta en la hierba incluída- para bajar la comida. Por supuesto, la siesta no la documenté!!

Hermanos

Fue una excursión deliciosa, en todos los sentidos ;-)

De excursión a Augsburgo

Una de las cosas que más me gustan de vivir donde vivo es lo cerca que está de tantos sitios interesantes. Creo que ya lo había dicho en algún otro post, pero este es sin duda uno de los muchos atractivos de Munich. Tenemos "a tiro de piedra" un montón de ciudades maravillosas a las que podemos ir y volver en el día, como Augsburgo, Nuremberg, Garmisch, Heidelberg, Salzburgo, Innsbruck, etc. Y para pasar el fin de semana también hay sitios para aburrir... (Praga, Venecia, Verona, Viena... todas a menos de 5 horas en coche), así que hay que aprovechar los días con sol para hacer excursiones, que cuando llegue el crudo invierno no nos quedará otra que asar castañas en la chimenea o aprender a esquiar (no, toadavía no sabemos esquiar, pero esperamos solucionarlo este invierno!)



Augsburgo

Frases célebres, preguntas y algunas fotos

Diálogo entre Gonzalo y Rodrigo:

   R.- ¡¡Una pilila de vaca!! (no recuerdo exactamente qué era lo que pensaba que era
         una pilila de vaca)

   G.- Rodrigo, ¡¡las vacas no tienen pilila!!

   R.- Qué pasa, ¿qué son todas chicas!?!?!?"


Gonzalo, mientras atravesábamos algún pueblo típico:
   "Mamá, ¿por qué todas las casas alemanas tienen grafittis de Dios?" (se refería a los
    trampantojos, claro)


Rodrigo, de camino al cole:
   "Altalo Mami" (el volumen de la radio, si para ponerlo más bajo es "bájalo", para
   ponerlo más alto, lógicamente, es "általo")



En Neuschwanstein, el Castillo de Blancanieves:

   Gonzalo: "Noooo Mami, el castillo de Blancanieves no, nosotros somos chicos, ¡¡no nos gustan las cosas cursis!!"

   Rodrigo, subiendo a Neuschwanstein, (sabéis que hay dos castillos, Neuschwanstein
   y Hohenschwangau, del cual tengo que decir que pasamos olímpicamente):
   "¡¡¡Halaaaaa, el amarillo mola!!! Y el blanco... ¡Es un poco guay!"

Gonzalo, por la calle, al cruzarnos con una mujer con ¿chador?:
   "Mira, ¡¡¡un ninja!!!" (aclaración: está obsesionado con los ninjas desde que hace dos
   años leyó un libro de guerreros...)

Gonzalo, una tarde cualquiera:
   "¿Por qué cuando comes picante te salen mocos líquidos?" (alguien tiene la
    respuesta?)

El primer día de cole, Gonzalo:
   "¡Tenia razón Papá, el cole es súper mega guay!" (dudo mucho que su padre
   utilizara las mismas palabras, pero bueno...)

Y aquí os dejo con unas fotos de Füssen, el pueblo de al lado de Neuschwanstein, donde nos tomamos un delicioso helado y descubrimos unos dulces con forma de bola de nieve (lástima que la la pastelería estaba cerrada!)

Retro bike

Fachadas de Füssen

Making faces

Díptico Füssen

El castillo de Blancanieves

Este fin de semana estuvimos en Neuschwanstein, alias, "el castillo de Blancanieves", de obligada visita. Cometí el error de decirselo a los niños, (lo de Blancanieves), así que mucha ilusión por ir no tenían... "mami, es que a nosotros no nos gustan las cosas cursis!".

A ellos no sé, pero a mí desde luego la visita me encantó, (sospecho que también a Olivia, que vio a hombros el castillo, y a Rodrigo, que dijo que el castillo era "un poco guay") y eso que nos recorrimos todas las carreteras nacionales tanto a la ida como a la vuelta, porque el GPS se hizo un lío...

Comimos (muy bien) típica comida bávara (Hirschbraten y Schnitzel, para los entendidos -obviamente los nombres me los han soplado-) disfrutando de las vistas:

Vistas