7 frases (algunas muy españolas) que nunca oirás decir a un alemán

1. "Ya veremos"

Pues eso, los alemanes no improvisan, los alemanes se anticipan. Lo de dejar algo en el aire no entra para nada en sus planes, ellos quieren concretar. Así que raramente oirás a un alemán decir eso de... "ya veremos".


2. Cuando pasan tres minutos de la hora acordada: "perdón por el retraso"

El alemán es como un reloj suizo: ni se retrasa, ni se adelanta. Nunca. El alemán se las apaña para llegar a la hora en punto. Ni un minuto después, ni un minuto antes. El español también, faltaría más, la puntualidad española es legendaria (¿oigo risas?), pero esa precisión, ese esperar en el coche o en la calle hasta que sean en punto, ese llevar el reloj a la hora exacta... eso... es muy alemán. 

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3. "Oiga, ¡que estaba yo antes!"

Pues sí, con todo lo organizados y precisos que son los alemanes, lo de respetar las colas, por algún extraño motivo que no termino de entender, no va con ellos.

En el supermercado, en hora punta, hay que desplegar toda una estrategia de supervivencia para saber en qué caja colocarte, porque señores, los turnos no se respetan, así que en cuanto anuncian por megafonía que se abre la caja X la gente sale disparada como si no hubiera un mañana... así que a veces es mejor colocarse al lado de una caja vacía (por si les da por abrirla) que en la cola más corta. Sorprendente, ¿verdad? Con lo educados y respetuosos que son para otras cosas...

Lo mismo pasa en el transporte público, en un restaurante o incluso aparcando. Pero como, donde fueres se debe hacer lo que vieres, aunque yo siempre he sido más bien de reivindicar mi sitio en la cola y por supuesto, jamás pasarme de lista, tengo que confesar que con el tiempo me he ido amoldando, y ahora, cuatro años después, soy de las que se cambia de cola como si le fuera la vida en ello.

Individualismo, le llaman algunos. Supervivencia, le llamo yo.

4. Otra versión del punto anterior sería, "¿Quién da la vez? 

Pues eso, ¿para qué preguntar quién es el último, si las colas están de adorno? Lo que sí hay que decir es que, si llevas un par de cosas nada más, la gente se apresura a cederte el paso en la caja. Y la cajera siempre, siempre, se despedirá de ti con un "que tenga usted un buen día", como mínimo.


5. "Está bien, haremos una excepción" 

¿Excepción? ¿Qué es eso? Ver punto 1: el alemán no improvisa y por lo tanto, no hace excepciones, ni se sale del procedimiento, se hace como está escrito que se tiene que hacer y punto. Las excepciones causan cortocircuitos mentales y para eso no hay cura.

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6. En fin de semana: "¡A comeeeeeer!". En sus otras versiones: "Voy a hacer la comida" o la tan típica si hay niños en casa, "¿qué hay de comer?"

No es que los alemanes no coman, no. Aunque sí creo que comen menos que nosotros. O nosotros mas que ellos. Claro que ellos pican mucho y comen muchos Haribo... Pero a lo que iba, el alemán es un ser pragmático y práctico, así que con una vez al día que cocine, es más que suficiente. Puede ser la comida, la cena, o más bien algo intermedio, lo que viene siendo la merienda. Merienda-cena, en su caso. Me explico, porque este es un tema que me intriga y me fascina a la vez.

Ellos hacen una sola comida caliente al día. No conozco a ninguna alemana que haga comida y cena, y mucho menos primero y segundo. De hecho, me han preguntado varias veces y las caras de sorpresa cuando contesto que nosotros cocinamos dos veces al día son indescriptibles. (Sí, me lo han preguntado. Más de una vez.)

Entonces, ¿qué hacen? El fin de semana, hasta donde yo sé, se meten un buen desayuno entre pecho y espalda, más brunch que otra cosa; a mediodía el que tenga hambre se toma un sandwich, una Bretze o incluso un bizcocho. Y luego, cenan temprano y en cantidad. Entre semana no lo tengo tan claro, los niños vuelven del cole con hambre y les dan de comer, como no. Pero la cena igual es un pan con embutido, un par de zanahorias y poco más. ¡La cena está fría!

¿Las ventajas de este sistema? Ahorro de tiempo, en cocinar, comer y recoger. Nosotros lo hemos probado un par de veces, peeeero si estamos en casa no funciona, nos falta algo. Necesitamos partir el día y sentarnos a comer, tranquilamente, no nos vale con un trozo de tarta y ya. Y luego cenamos, juntos, como está mandado. Pero fuera de casa la verdad es que sí nos funciona comer un bocata rápido y no perder un par de horas en el restaurante de rigor.  Se ve que si estamos haciendo algo no necesitamos esa parada psicológica... aunque siempre terminamos sentándonos a tomar un helado.

Se ha dado el caso de niños que han ido a casa de amigos a dormir y no les han dado de cenar, o de comer al día siguiente... no hablo por hablar, no. Eso sí, el desayuno en fin de semana suele ser épico.

Dicho esto, no está de más aclarar que, pese a todo, los alemanes saben cocinar, vaya si saben, y sobre todo, agasajar a sus invitados. Hay varias casas alemanas (no diré cuales, pero la última fue hace unos días) donde me han dado de comer (y de beber) como en el mejor restaurante de la guía Michelín. Sin escatimar, nivel champions league, como dice maridín. Cocina del mundo, eso sí, de alemana nada. Así que en ese sentido no nos tienen tanto que envidiar como muchos piensan.

7. "Me voy a echar una siestecita"

Aunque hace poco leí un artículo que decía que un 22% de los alemanes dice echarse un sueñecito al menos tres veces por semana, vs. sólo un 8% de españoles, lo cierto es que no conozco a ningún alemán mayor de 5 años que se eche la siesta regularmente (alguno sí conozco que lo hace de cuando en cuando). Españoles, un par de días por semana, en cambio, conozco unos cuantos. 


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Y ya está. ¿Se os ocurre alguna más? Próximamente volveré con la inversa de la hipotenusa, es decir, las frases alemanas que un español nunca diría... Lo dicho, próximamente.

¡Feliz semana!



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