Cuarentañera: por fin, las G R A C I A S, con mayúsculas

Soy de las que no les disgusta cumplir años. Aparento menos de los que tengo, y aunque cuando me pedían el carnet en las discotecas me sentaba como un tiro, ahora obviamente... ¡me encanta!

Sin embargo, los 40 me daban reparo.

Y el día que los cumplí, ya desde bien temprano, como que me cayeron estupendamente. No sé si es que me había pasado los días previos vaciando el trastero (y quitándome varios pesos de encima) o que realmente los 40 son fantásticos, el caso es que me sentaron de maravilla, mucho mejor que los 30.

Oda a Cádiz y al veraneo

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Porque aunque no hace ni tres semanas que volvimos de vacaciones, parece que hace una eternidad cuando disfrutábamos del dolce far niente en las playas de Cádiz (aunque lo de far niente sea un decir, porque con niños ya se sabe... )

Y es que en esta familia no se conciben las vacaciones de verano sin nuestras dos o tres semanas de playa, en las que la máxima preocupación es si alguien se habrá acordado de comprar hielos para el tinto de verano. Nos conformamos con poco. Lo que viene siendo el veraneo propiamente dicho, el de toda la vida, vaya, el de mi infancia, ese en el que te quitas el reloj el día que llegas y te lo vuelves a poner el que te marchas. Sin wifi, sin móvil, sin televisión... que televisión hay, pero ¿quien la necesita, con estas vistas y con esta compañía?

Tarde de globos

Esto es lo que pasa cuando juntas globos y niños pequeños. Que empiezan más o menos relajados:

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Seis semanas y unos ocho mil kilómetros después... (que se dice pronto)

Las sensaciones, al salir de viaje, para mí son siempre las mismas: nervios y estrés los días previos, (proporcionalmente al tiempo que vamos a estar fuera de casa y medible en número de vasos rotos o en gritos por minuto), excitación en el momento de salir y felicidad infinita a la llegada.

Avignon

Istria: el interior

Istria es mucho más que sol y playa. Además de una gastronomía sencilla pero exquisita (la trufa blanca es una de sus especialidades, junto con el pescado fresco y muchas cosas más, de la tierra y del mar), en el interior de Istria hay tesoros escondidos que merece la pena explorar.

Empiezo por Umag, que aunque está en la costa se me olvidó mencionarlo en la entrada correspondiente, supongo que porque lo visitamos el día que hicimos la incursión al interior. 

Umag está arriba del todo, casi en la frontera con Eslovenia. Es un pueblo chiquito, más conocido por su torneo de tenis de la ATP que por otra cosa, donde se puede dar un paseo agradable a orillas del Adriático.

Croatia

Y a la inversa, 8 frases muy alemanas que jamás oirás decir en España

Después de repasar las 7 frases que un alemán nunca diría... vamos con la inversa, es decir, frases que se escuchan en Alemania y que en España nunca diríamos...

1. "¿Pagan juntos o por separado?"

En España, si vamos a un restaurante o a tomar algo, dividimos el total entre todos, aunque unos hayan tomado una cerveza y otros hayan tomado primero, segundo y postre. Eso, o cada uno paga una ronda, ¿no?

7 frases (algunas muy españolas) que nunca oirás decir a un alemán

1. "Ya veremos"

Pues eso, los alemanes no improvisan, los alemanes se anticipan. Lo de dejar algo en el aire no entra para nada en sus planes, ellos quieren concretar. Así que raramente oirás a un alemán decir eso de... "ya veremos".

Conversaciones con Rodrigo

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Rodrigo (9 añitos de nada): "Mamá, he decidido que mejor me voy de casa a los 19 años"

Yo: "¿En vez de a los 18?"

R: No, en vez de a los 20. Voy a compartir piso con Jürgen, Mark y Alex (¡nombres ficticios!).

Yo: Estoooo, pero me prometes que me llamarás y me vendrás a ver de vez en cuando, ¿no?

R: Bueno, si tengo un coche...

La costa de Istria, segunda parte: el mejor día y el peor

Uno de los días que más disfrutamos del viaje por Istria (aquí la primera parte, y aquí la segunda) fue el que pasamos en el Parque Natural de Kamenjak, en la península de Premantura (al lado de Pula). Después de tres o cuatro días recorriendo pueblos, los pequeños salvajes reclamaban su dosis de relax playero, así que a mitad de semana hicimos un pequeño alto y fuimos a Premantura a descansar.

Premantura

Improvisando que es gerundio: el solsticio de verano y Mindelheim

Mindelheim

Tras un inesperado cambio de planes, este domingo nos encontramos con que, no sólo hacía buen día, sino que no teníamos nada que hacer... El sábado nos habíamos acostado bastante tarde. Fuimos celebrar el solsticio de verano a Ehrwald (Austria), que en realidad estaba previsto para la semana pasada.

Por suerte para nosotros, (el sábado pasado no habríamos podido ir), lo tuvieron que retrasar una semana por la lluvia. Según salíamos de casa, a eso de las 18h, empezó a llover. Por el camino, lo que al principio eran unas gotas, se convirtieron en un aguacero. Y mientras, nosotros nos preguntábamos si merecería la pena hacerse 100 kms para ver unas fogatas bajo la lluvia. Debíamos tener ganas de aventura, así que hicimos nuestra la frase de "ya puestos..." y seguimos adelante.

Conversaciones con Gonzalo

Experimenting

Yo: ¿Qué tal le va a Alexander? (nombre ficticio, hay que preservar la identidad de los menores!)

Gonzalo: Bien. Sus padres están separados. Como a su madre le gusta mucho el McDonald's van casi todos los días, y su padre es rico y está todo el día comprándole cosas.

Yo: pobre, seguro que preferiría que sus padres siguieran juntos.

G: No creas, tiene una vida perfecta.

Plof! Tomo nota!!

La costa de Istria I

Rovinj, Istria, Croatia

Seguimos con nuestro periplo por Istria, visitando esta vez, la costa occidental. Empezamos en Rovinj, el pueblo que aparece en todas las postales, el más turístico, el más fotogénico y a pesar de todo, el de más encanto, y que además está al lado de Pula, si recordáis, nuestro campamento base.

Si cometéis el error de presentados en Rovinj en lo que pensáis que es un día cualquiera, a primera hora de la mañana, precisamente en la semana de la "Red Bull Air Race" y encima resulta que ese día es festivo (¡¡anda que no somos oportunos!!), os pasará como a nosotros, después de recorrer los tres parkings públicos del pueblo nos tuvimos que ir porque ahí no había quien aparcara...

Istria, la perla del Adriático...

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Múnich es una ciudad maravillosa, no me canso de decirlo, peeero tiene dos problemas: uno, que sólo comen cerdo y Haribo, y dos, el dichoso tiempo. "Ya te lo dijimos", estaréis todos pensando, ¡¡¡lo sé!!!, pero no van por ahí los tiros. En invierno esto es más que llevadero, como ya dije aquí, aquí o aquí (y seguro que en más sitios, a riesgo de ser pesada, porque el tiempo es un tema recurrente en este blog).

Aunque llevemos cuatro inviernos aquí, que se dice pronto, la nieve sigue siendo exótica y nos gusta, porque además es fotogénica. Así que no, del frío no me quejo. Me quejo de la lluvia, que cae en cantidades y frecuencias insospechadas. Llega abril, hay un par de días buenos, te emocionas, haces una especie de cambio de armario (porque tú y yo sabemos que aquí el armario nunca se llega a cambiar del todo, en realidad sólo cambias los jerseys de lana por el chubasquero, pero te ilusionas y tal)... Y zas, llega Mayo y te recuerda que estás en Alemania y que aquí nunca hay que bajar la guardia. Puede estar lloviendo días y días. Sin parar. Creo que este mes de mayo hubo un sábado de sol, ¡uno! Y aquí el Jefe decidió aprovechar para cortar el pseudo césped del jardín. Que con tanta lluvia parecía la selva. Y nos quedamos en casa, un día más. (Menos mal que entre semana sí salió el sol).

Litel Pipol cumple... ¡dos años!

Segundo aniversario Litel Pipol

Dos años llevamos ya con los Litel Pipol. Gracias a este proyecto no sólo he aprendido muchísimo sobre fotografía, sino que además he conocido a un montón de gente estupenda que estoy segura de que se quedará en mi vida mucho tiempo (aunque sea sólo en la virtual, por desgracia!)

Y Gonzalo cumplió 11

Y aunque lo celebramos en la intimidad (la otra celebración ya llegará, nos debemos al calendario escolar de Baviera, ¡¡estamos de vacaciones!!), y fue un cumpleaños atípico por diversos motivos, la preceptiva foto de la tarta, que todos los años es igual pero distinta, no podía faltar.

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Domingos lluviosos: el museo egipcio. Y una confesión.

Yo nunca he sido mucho de museos. Salvo museos emblemáticos como el Británico o el Louvre, prefiero perderme por las calles de cualquier ciudad, aunque haya estado mil veces antes. E incluso a esos museos fui arrastrada... Confieso que no visité la Alte Pinakothek y la Pinakothek der Moderne hasta el año pasado, arrastrada por mi amiga Mónica (que además me las explicó), que al Deutsches Museum sólo he ido una vez (pero aluciné) y que la Neue Pinakothek la tengo aún pendiente. Pero debo estar haciéndome mayor, o quizás he madurado, porque a la Moderna ya he vuelto y a la Alte volveré, con la cámara, más pronto que tarde, o eso espero. Porque además el distrito del arte en Múnich está en pleno barrio universitario, mi zona preferida de la ciudad.

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Reunión de "Oldtimers" en Munich

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Los alemanes son un pueblo austero y práctico. Pueden tener casas más o menos grandes y más o menos bonitas, pero en general, por lo que yo he visto, no son de gastarse mucho dinero en decoración o en reformas. (Salvo que en lo que respecta al jardín o que estemos en Navidad. Ahí cambia la cosa.) Sin embargo, el coche es otro tema. Igual que hay españoles que tienen una casita en la playa o en el campo como segunda vivienda, hay alemanes que tienen coche de invierno y... coche de verano. Lo que no se gastan en la casa, se lo gastan en el coche (o en las vacaciones, que viene a ser lo mismo).

Un hada en mi jardín

Sí, igual suena cursi, pero es lo que me transmiten estas fotos...! El otro día improvisamos una mini sesión de fotos en el jardín, para los Litel Pipol. Ella estaba con ganas de fotos y se había puesto un "traje de noche". Yo aproveché la ocasión y esto fue lo que pasó...

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13 cosas que he aprendido de los alemanes

O más bien, que estoy aprendiendo... o que debería aprender. Y por supuesto, aparte del idioma, que creo que nunca dominaré del todo.

13 cosas

Porque vaya por delante que, aunque los alemanes tienen sus cositas (que ya trataremos en la correspondiente entrada, si me atrevo), podemos aprender mucho de ellos. A saber:

Escapadas en pareja: la bohemia checa I

Cuando tienes hijos, los viajes en pareja se reducen de manera inversamente proporcional al número de hijos que tengas. Y si vives en el extranjero, con el pariente más cercano a miles de kilómetros, ni te cuento. Así que, uno de los tantos alicientes de que los abuelos vengan de visita (aparte de esas maletas llenas de jamón y demás delicias patrias) es, para qué engañarnos, la posibilidad de hacer una escapada de amantes con el marido. Los abuelos se libran de nosotros unos días, los niños se dejan consentir, nosotros desconectamos y hacemos turismo, y todos contentos. Hace dos años estuvimos en el Lago de Garda y el pasado, en la Bohemia Checa. Pasamos un día en Praga, y los dos restantes en sendos pueblitos de la Chequia profunda, que, vaya usté a saber por qué, nunca he mostrado aquí. Ahora que lo pienso, quizás ha sido algo inconsciente y en realidad he esperado precisamente hasta hoy para lanzarle una indirecta al marido y que vaya preparando el fin de semana romántico de 2015.

Una, que se considera una mujer viajada y con poca capacidad de sorpresa a estas alturas, se quedó boquiabierta con este pueblecito de calles estrechas y rincones románticos, al que volvería sin dudarlo en cualquier momento (entre otras cosas porque está a 327 kms de mi casa). Situado en un meandro del río Moldova e inscrito en la lista de monumentos de la UNESCO desde 1992, alberga el segundo complejo palaciego más grande de la República Checa y uno de los teatros barrocos mejor conservados del mundo. Pero yo, como siempre, me quedo con los paseos sin rumbo por sus calles, de la mano del marido, como cuando éramos novios, sin niños protestones, ni horarios, ni prisas. Aunque confieso (esto que quede entre nosotros), que echarles les echamos de menos.

Con ustedes, Český Krumlov:

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El castillo, desde fuera y desde dentro

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Las vistas desde arriba. En dos palabras... 

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Sus calles y plazas

_DSC3890-MYEDDY la cervecita junto al río, en cualquier momento y en cualquier terraza

Nuestras recomendaciones, para comer:

Krcma Marketa: es complicado de encontrar, pero merece la pena el esfuerzo. Hay que subir al castillo y en la parte de atrás de los jardines se encuentra este pintoresco restaurante, sin electricidad, donde la cocina se hace al fuego y se come a la luz de las velas. Es como teletransportarse a la edad media, y a precios populares checos, es decir, muy barato.

Le Jardin: es el restaurante de un hotel, con un ambiente muy agradable, comida exquisita y muy buen servicio. Un sitio fino, vaya, muy recomendable para ir en pareja.

La rentrée: bienvenido 2015

Tengo un montón de entradas en el tintero con excursiones y viajes que hicimos el año pasado, pero necesito ordenar mi archivo fotográfico y sentarme a editar fotos como loca para ponerme al día. Mientras tanto, para no perder el ritmo intentar recuperar el ritmo (¿donde quedó mi propósito de publicar una vez a la semana?) aquí va un pequeño resumen de nuestra rentrée post navideña.

Ha nevado, ¡¡por fin!! (en Navidades preferimos emigrar a tierras más cálidas y nos perdimos el metro de nieve que dicen que cayó) y lo estamos disfrutando (si no todos, casi todos), porque el invierno, con nieve, mola.

En realidad empezamos regular, la semana nos atacó un virus estomacal que dejó a Olivia unos días bajo mínimos, aunque ella, que no es tonta, aprovechó para dejarse querer: se bañó a mediodía con las gafas de bucear, desayunó en la cama, a capricho y disfrutó de sus regalos de Reyes, aunque a mí me supuso perderme una fiesta sorpresa y una cena en el restaurante de moda...

Sick
Lights and shadows
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Fun in the bath

En cuanto mejoró nos fuimos a montar en trineo, que hacía dos años ya y oye, ¡teníamos mono! La segunda vez nos acompañó Rodrigo (Gonzalo tiene demasiada vida social últimamente, entre el curso de esquí de los sábados y sus compromisos de los domingos no le vemos el pelo. ¿Debería preocuparme?)

Sledging
High speed
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Tríptico-Oli
Sledging
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Y por último, Olivia esquió... Y yo di rienda suelta a mi obsesión con los barridos.
Esquiando

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