La primera visita

La semana pasada tuvimos una visita muy, muy esperada. Opa y Oma vinieron a vernos (en realidad a quién venían a ver era a los niños y ni se molestaron en disimularlo, pero les queremos igual porque además vinieron cargaditos de cosas ricas).

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La verdad es que hice menos fotos de las que me habría gustado, pero es que a veces es mejor disfrutar de la compañía y olvidarse de la cámara...

Aprovechamos para conocer algún restaurante "típico" (resulta que en "mi" pueblo tenemos un indio más que decente, un afgano espectacular, un running sushi, un par de vietnamitas y, por supuesto, montones de italianos y típicos bier gartens):

Sur Bollywood

Nos pasamos por lo que mis hijos llaman "el blumen" (autoservicio de flores: tú te lo guisas, tú te lo comes. Incluso te prestan los cuchillos para cortarlas. ¡¡Me está empezando a entrar complejo!!). Le estamos sacando más partido que al de calabazas, sólo de pensar en pelarlas se me quitan las ganas y además veo tantos tipos de calabaza distintos que no sé por donde empezar....!

Blumen

Sunflower field

Mosaico blumen

Después de estas visitas hemos descubierto que los girasoles , como diría Rodrigo, "molan mucho", pero hay que tener la picardía de ponerlos en un jarrón adecuado si quieres evitar sustos a las 3 am (menos mal que sólo lo oyó Opa. Y que el jarrón era de los chinos).

Por supuesto, también pasamos por el Oktoberfest (aunque lo hicimos como lo que éramos, turistas. El año que viene -diosmediante- seremos insiders):

Oktoberfest



El broche de oro fue la fabada (traída directamente de Asturias) que nos dejaron hecha. Con su chorizo y su morcilla, como está mandao. Olivia se encargó personalmente de que no sobrara nada:

Poniéndonos las botas

(a Olivia la única forma de pillarla para la foto es comiendo. Y puntualizo: la criatura ya había comido. ¡La fabada fue el postre!).

Y sobre todo, disfrutamos de la compañía, que era de lo que se trataba.

Ahora, a contar los días para la próxima visita, que tendrá lugar en poco más de un mes y que documentaremos también como es debido! (vayan pidiendo número y espabilando los que quieran venir!!!)


Frases célebres, preguntas y algunas fotos

Diálogo entre Gonzalo y Rodrigo:

   R.- ¡¡Una pilila de vaca!! (no recuerdo exactamente qué era lo que pensaba que era
         una pilila de vaca)

   G.- Rodrigo, ¡¡las vacas no tienen pilila!!

   R.- Qué pasa, ¿qué son todas chicas!?!?!?"


Gonzalo, mientras atravesábamos algún pueblo típico:
   "Mamá, ¿por qué todas las casas alemanas tienen grafittis de Dios?" (se refería a los
    trampantojos, claro)


Rodrigo, de camino al cole:
   "Altalo Mami" (el volumen de la radio, si para ponerlo más bajo es "bájalo", para
   ponerlo más alto, lógicamente, es "általo")



En Neuschwanstein, el Castillo de Blancanieves:

   Gonzalo: "Noooo Mami, el castillo de Blancanieves no, nosotros somos chicos, ¡¡no nos gustan las cosas cursis!!"

   Rodrigo, subiendo a Neuschwanstein, (sabéis que hay dos castillos, Neuschwanstein
   y Hohenschwangau, del cual tengo que decir que pasamos olímpicamente):
   "¡¡¡Halaaaaa, el amarillo mola!!! Y el blanco... ¡Es un poco guay!"

Gonzalo, por la calle, al cruzarnos con una mujer con ¿chador?:
   "Mira, ¡¡¡un ninja!!!" (aclaración: está obsesionado con los ninjas desde que hace dos
   años leyó un libro de guerreros...)

Gonzalo, una tarde cualquiera:
   "¿Por qué cuando comes picante te salen mocos líquidos?" (alguien tiene la
    respuesta?)

El primer día de cole, Gonzalo:
   "¡Tenia razón Papá, el cole es súper mega guay!" (dudo mucho que su padre
   utilizara las mismas palabras, pero bueno...)

Y aquí os dejo con unas fotos de Füssen, el pueblo de al lado de Neuschwanstein, donde nos tomamos un delicioso helado y descubrimos unos dulces con forma de bola de nieve (lástima que la la pastelería estaba cerrada!)

Retro bike

Fachadas de Füssen

Making faces

Díptico Füssen

El castillo de Blancanieves

Este fin de semana estuvimos en Neuschwanstein, alias, "el castillo de Blancanieves", de obligada visita. Cometí el error de decirselo a los niños, (lo de Blancanieves), así que mucha ilusión por ir no tenían... "mami, es que a nosotros no nos gustan las cosas cursis!".

A ellos no sé, pero a mí desde luego la visita me encantó, (sospecho que también a Olivia, que vio a hombros el castillo, y a Rodrigo, que dijo que el castillo era "un poco guay") y eso que nos recorrimos todas las carreteras nacionales tanto a la ida como a la vuelta, porque el GPS se hizo un lío...

Comimos (muy bien) típica comida bávara (Hirschbraten y Schnitzel, para los entendidos -obviamente los nombres me los han soplado-) disfrutando de las vistas:

Vistas

Y después de bajar la comida nos fuimos a ver los castillos... (en realidad sólo vimos el de Neuschwanstein, el otro, de cuyo nombre ni me acuerdo, será precioso, pero al lado del de Blancanieves no tiene nada que hacer):

Jumping bed

Letreros

De excursión

De excursión

Y por fin llegamos al Marienbrücke. Si no hubiera sido por Gonzalo, allí seguía yo haciendo la misma foto doscientas o trescientas veces...

Castillo de Neuschwanstein

Castillo de Neuschwanstein

Neuschwanstein

Volveremos.

PD. Sé que hay quejas porque actualizo poco, pero ya sabéis el dicho... ¡el buen perfume viene en pequeñas dosis!

Lo que me gusta y lo que no

Después de tres semanas en Alemania, hay tres cosas que no me terminan de convencer de vivir aquí, a saber (no necesariamente por este orden):
- Los insectos: moscas, mosquitos, arañas... ¡están por todas partes! Supongo que es lo que tiene vivir casi-en-el-campo, pero, aunque nunca pensé que lo diría, te acostumbras (las ventanas cerradas ayudan).
- La cal del agua: es increible, tenemos un filtro de agua instalado en el grifo de la cocina; el filtro en cuestión tiene a su vez un filtro específico para la cal que en condiciones normales dura unos cuatro meses... pues bien, lo cambié nada más llegar (es decir, el 17 de agosto) y ya está naranja!!! (vamos, que no nos dura ni un mes!)
- Esto casi me da vergüenza contarlo... pero ahí va. El sistema de basuras, ¡¡¡no lo entiendo!!! Aquí se recicla todo, así que un día pasa el señor de los envases, otro día pasa el de la basura orgánica, otro día el de la basura "verde" (restos de poda, etc.) y otro día el papel. Para empezar, las bolsitas amarillas de los envases no se encuentran en el súper, sino que hay que ir específicamente al punto verde a por ellas (menos mal que nuestros encantadores vecinos nos proporcionaron desinteresadamente unas cuantas, porque ¡aún no sabemos donde está el punto verde!). Lo peor no es eso. Lo peor, es que aquí el camión de la basura no pasa todos los días... ni si quiera un día sí y otro no. Puede estar una semana entera sin pasar. De hecho, según el calendario (tenemos un calendario anual donde está todo detallado), la frecuencia de cada camión suele ser de... (tratatachannnnn) ¡dos semanas! ¡¡¡dos semanas sin recoger la basura!!! (en verano, gracias a dios, tienen el detalle de pasar una vez por semana). Nuestos cubos de la basura se guardan en una especie de compartimento a la salida del garage y la verdad es que no se ven bichos revoloteando alrededor (deben estar todos dentro poniéndose las botas), ni tampoco hay olores, pero... ¡lo llevo fatal! Claro, así va el país, se deben ahorrar un pastón en gasolina, mantenimiento de los camiones, sueldos de los barrenderos... incluso bolsas de plástico, ¡¡¡las dichosas bolsas amarillas hay que aprovecharlas al máximo!!!

Otro tema curioso es el de los horarios... pero de eso hablaremos otro día.

En cambio y para compensar, hay otras cosas que me encantan de vivir aquí:

- Hay cientos de miles de tipos de pan, casi todos (creo) integrales, de trigo, de centeno, de cebada, de varios cereales, con semillas, sin semillas, incluso de patata... Desde que hemos llegado sólo he repetido una vez, y los que me conocen saben lo que me gusta desayunar mi pancito integral...
- La gente es muy civilizada, por ejemplo, dejas el cubo de la basura fuera una semana porque te vas de vacaciones (recordad que aquí se toman su tiempo con lo de la basura) y a la vuelta sigue ahí. También se ven bicicletas sin candado por la calle, no roban, no hacen grafittis... Una de las cosas más sorprendentes que he visto últimamente ha sido esto:


Un puesto de calabazas a pie de carretera... de autoservicio!




- En todas partes venden comida ecológica, incluso carne, pollo, huevos... en España encontraba leche y yogures, pero lo demás era más complicado. Eso sí, la compra está cara. Y curiosamente (¿curiosamente?) la mayor parte de la fruta ecológica que he visto en el súper es... española, como no.
- Tenemos jardín. Con fresas silvestres y moras. ¡Y un mini bosque al final!
- Vivimos a 5 minutos de un lago que parece el mar (me encantaría ir al amanecer a hacer fotos, pero me puede la pereza).
- Los yogures, si quieres, los venden por litros. Y los arándanos y las grosellas en cestas de medio kilo. Tengo que aprender a hacer tarta de arándanos. ¿Alguien tiene una buena receta?
- Hay un montón de cosas que hacer y sitios que ver, con y sin niños, es increible lo bonita que es esta zona, incluso me agobia, ¿nos dará tiempo a verlo todo?

Y cambiando de tercio, para terminar os dejo con Olivia -acompañada de su inseparable "Guau" experimentando con la leche en vaso. Lamentablemente no tengo más fotos del fin de semana porque en un descuido imperdonable (no volverá a pasar) dejé la tarjeta de memoria en la ranura del ordenador y cuando volví ya no estaba. Casualmente Olivia había estado por allí, a saber qué hizo con la dichosa tarjeta...

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By guisatus at 2011-09-06
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